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¿Sabías que las mujeres vivimos más y nos pensionamos antes?
Por eso es bueno ahorrar un poco más para poder cubrir esos años de vida adicional.

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Sistema de Pensiones

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Pensiones en nuestro país.

  1. Pensión de Vejez: es un ingreso económico mensual que se entrega al trabajador/a que se pensiona. En el caso de los hombres es a partir de los 65 años y en el de las mujeres, desde los 60 años.
  2. Pensión de Vejez Anticipada: es un ingreso económico mensual que se entrega al trabajador/a que se pensiona antes de la edad legal, cumpliendo los requisitos que establece la Ley para ello.
  3. Pensión de Invalidez: se entrega al trabajador/a no pensionado que, como consecuencia de una enfermedad o debilitamiento de sus fuerzas físicas o intelectuales, resultó con, al menos, un 50% de incapacidad para trabajar.
  4. Pensión de Sobrevivencia: se genera con los fondos del afiliado fallecido para su cónyuge, conviviente civil, hijos menores de 18 años y estudiantes hasta 24 años, padre o madre de hijos de filiación no matrimonial y los padres del afiliado fallecido, solo en el caso de que no exista ninguno de los beneficiarios antes mencionados y si son causantes de asignación familiar a la época del fallecimiento.
  5. Pensión Básica Solidaria: es un beneficio monetario mensual para las personas que no pudieron ahorrar en ningún sistema de previsión; es decir, que no tengan derecho a pensión en ningún régimen previsional como titular o beneficiario de pensión de sobrevivencia. Este lo financia completamente el Estado.
  6. Aporte Previsional Solidario:  Es un beneficio financiado por el Estado que permite aumentar la pensión de las personas que hayan cotizado en algún sistema previsional, pero de manera insuficiente, obteniendo pensiones muy bajas o que ya hayan agotado sus fondos.
  7. Cuota Mortuoria: es un monto en dinero destinado a costear los gastos fúnebres del afiliado/a fallecido. Se financia con el saldo de la cuenta individual de la persona fallecida y es pagada por la AFP a la que ésta se encontraba afiliada o pensionada, con un tope de 15 UF. Es pagada a quien acredite haber realizado los gastos fúnebres.

Cada mes ahorras el 10% de tu remuneración imponible en la Cuenta de Capitalización Individual que mantienes en tu AFP. Hacer ese ahorro es lo que se denomina cotización obligatoria. La AFP, a su vez, cobra una comisión por administrar esa cuenta (recaudar las cotizaciones, gestionar la cuenta e invertir los recursos). Esa comisión equivale a un porcentaje de tu remuneración imponible , el que es fijado libremente por cada AFP y que hoy oscila entre 0,69% y 1,45% (ver tabla inferior).

A continuación, te mostramos lo que una persona con una renta imponible de $ 500.000 ahorra para su pensión y lo que paga de comisión a la AFP.    

No. Ese dinero es tuyo y todo lo que ahorres con tu 10% es para financiar tu pensión. El 10% que se te descuenta en la liquidación de sueldo es depositado en tu Cuenta de Capitalización Individual para la vejez, que es administrada por tu AFP. Luego, la AFP invierte ese ahorro con la misión de hacerlo crecer. Eso es lo que se llama rentabilidad. La rentabilidad puede ser positiva, lo que implica un crecimiento de tus ahorros, o negativa, lo que conlleva una pérdida de los mismos. La suma de tus aportes mensuales y su rentabilidad conforman tu ahorro para tu futura pensión.

Si la AFP a la que estás afiliado quiebra, tus ahorros previsionales están protegidos. La ley separa el dinero de los trabajadores/as de aquel que es propio de las AFP. De hecho, si se da una quiebra puedes traspasar tu plata a la AFP que elijas. Y si no ejerces ese derecho, la Superintendencia de Pensiones lo hará por ti, conservando tu distribución en los multifondos.

Los ahorros que haces en tu AFP son de tu propiedad. Si esto ocurre, tu ahorro puede tener dos destinos. Uno es que el dinero acumulado dé origen a una Pensión de Sobrevivencia para beneficiarios como tu cónyuge; conviviente civil; hijos menores de 18 años o de hasta de 24 años si estudian; padre o madre de hijos de filiación no matrimonial; o, eventualmente, los padres del afiliado fallecido, entre otros. El segundo posible destino es, en caso de no existir beneficiarios de Pensión de Sobrevivencia, esos dineros constituyen herencia para tus familiares.

Te lo explicamos. Los afiliados al sistema, tú entre ellos, pueden tomar algunas decisiones sobre sus ahorros. Una es elegir el nivel de riesgo con que la AFP invierte tu dinero. Para eso existen cinco fondos que se diferencian, precisamente, por ser más riesgosas (los fondos A y B), de riesgo intermedio (el C), o más conservadores (D y E).

Tú puedes distribuir tus ahorros hasta en dos de esos cinco fondos. Por ejemplo, la mitad en el A y la otra mitad en el C. Si no eliges, el sistema te asigna por defecto a un fondo según tu edad. Ahora bien, para decidir eso no es necesario que seas un experto en economía, pero sí debes conocer tu perfil de riesgo. Esto implica tener en cuenta tu edad, pues mientras más joven eres, más tiempo tienes para que tus ahorros acumulen ganancias invirtiendo en los fondos más riesgosos, y en caso de una eventual caída, también habrá tiempo para una recuperación. Sin embargo, cuando estás en torno a los 45, debes pensar en comenzar a migrar a fondos de riesgo intermedio o bajo.

A partir de los 56 años, en el caso de los hombres y de los 51 años en el caso de las mujeres, esos afiliados no podrán destinar sus ahorros previsionales al Fondo A (más riesgoso)

El 10% es insuficiente para construir una buena pensión. ¿Por qué? Hoy los chilenos vivimos más que antes y, aunque esa es una buena noticia, tiene un efecto en materia de pensiones, pues el 10% ahorrado debe ser distribuido en más años de vida, con lo que el monto se hace insuficiente. Por eso se recomienda:

  • Ahorro en forma temprana: los ahorros que se realizan entre los 25 y 35 años constituyen el 40% de tu fondo de pensiones final. Por ello, mientras antes comiences, mejor será.
  • Ahorro acumulado: si es posible, ahorrar en forma complementaria al 10%. Esto incrementa el monto de la pensión. Para eso existen instrumentos de Ahorro Previsional Voluntario, que puede ser individual o colectivo (APV o APVC); la Cuenta 2; o los Depósitos Convenidos, los que tienen beneficios tributarios que aumentan el monto de tu ahorro.
  • Edad de pensión: en la medida de lo posible, retrasar la edad de pensión. Por cada año que se pospone la jubilación se incrementa la pensión en 8%.

Sí, debes cotizar y no sólo para pensiones; también para los regímenes del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, la Ley Sanna y salud común.

La Ley que incorporó, con gradualidad, a los trabajadores independientes que emiten boletas de honorarios a la obligación de cotizar para los regímenes previsionales, establece que el pago respectivo se efectúa en abril de cada año, en la Operación Renta. En el caso de estos trabajadores, el financiamiento de las cotizaciones es personal y se efectúa con cargo a la retención tributaria que realiza el Servicio de Impuestos Internos (SII), que asciende al 10% del monto de las boletas emitidas el año anterior, porcentaje que ascenderá gradualmente, hasta 2028, a 17%.

Esta Ley, que entró en vigor en 2019, implica un importante cambio, pues se cotiza una vez al año, adquiriendo cobertura para los 12 meses siguientes a la Operación Renta. Por ejemplo, en la Operación Renta de abril de 2020 se cotizó por las boletas emitidas el año anterior, en tanto que la cobertura obtenida es para el período que va entre julio de 2020 y junio de 2021. (Más información en https://www.leyhonorarios.cl/)

Sí, puedes hacerlo de manera voluntaria, pues la ley no te obliga a cotizar como sí lo hace con los trabajadores/as dependientes o independientes a honorarios. Si decides cotizar voluntariamente puedes hacerlo de dos formas. Una es como voluntario no remunerado, una figura bajo la cual sólo cotizas para AFP y el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS) y que puede ser usada, por ejemplo, por estudiantes o dueñas/os de casa. La otra alternativa es hacerlo como independiente voluntario, y bajo esa fórmula cotizarás, además de AFP y SIS, para salud común y el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

No da lo mismo en qué AFP estás. Debes escoger informado y considerando variables como:

  • Rentabilidad: cada AFP obtiene distintas rentabilidades para los multifondos que administra. Una rentabilidad mayor significa que tus ahorros crecen más.
  • Comisión: las AFP pueden cobrar una comisión por administrar los ahorros de los trabajadores, la que es fijada libremente por cada una. Por lo tanto, hay AFP más económicas que otras y tú puedes escoger.
  • Calidad del servicio: considerar elementos como información que la AFP entrega a sus afiliados; red de sucursales; o que su web sea completa y amigable, entre otros.

Lo primero que debes saber es que este trámite no tiene costo para ti. En cualquier momento te puedes cambiar y elegir entre las siete AFP que actualmente operan en el país. De cambiarte, el total de tu ahorro acumulado se traspasa a la AFP que escojas.

Ahora bien, la excepción es para los trabajadores/as que recién se incorporan al mercado laboral. La ley estipula que ellos ingresarán directamente a la AFP que gane una licitación realizada al efecto, debiendo permanecer en ella por un mínimo de dos años. Posterior a ello podrán cambiarse a la AFP de su elección.

Si la licitación es declarada desierta, los nuevos afiliados entrarán a aquella que cobre la menor comisión del mercado, no estando obligados a un tiempo de permanencia. En cualquier caso, tanto a través de licitación o no, esos afiliados pagarán la comisión más baja.

Sistema de Salud

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Salud en nuestro país.

Es un mecanismo que protege a las personas ante las contingencias de salud común, como una enfermedad o embarazo. Su administración puede ser pública, por medio de Fonasa. En este caso se financia con el pago de la cotización de todos los trabajadores/as, que asciende al 7% del sueldo imponible, y con aportes del Estado. La administración también puede ser privada, a través de las Instituciones de Salud Previsional (isapres), la que es financiada con la cotización de cada trabajador según el valor del plan contratado.

Al cotizar para salud puedes acceder a beneficios como atención médica y rehabilitación, libre elección, licencia médica y subsidio por incapacidad laboral, pre y posnatal maternal y parental.

Todos los trabajadores/as con contrato deben cotizar el 7% de su remuneración imponible para salud. Puedes optar por el sistema público, Fonasa o por el sistema privado, isapre.

Al optar por una isapre, el porcentaje de cotización podría aumentar, pues dependerá del valor del plan de salud contratado y de si el trabajador/a decide pagar un monto adicional, a diferencia de Fonasa, en que sólo se paga el 7%.

  • Atención médica y rehabilitación (incluye el examen preventivo anual sin costo)
  • Licencia médica.
  • Subsidio por incapacidad laboral (pago de la licencia).
  • Pre y posnatal maternal.

La licencia médica es el derecho que tiene un trabajador cotizante, dependiente o independiente, de ausentarse o reducir su jornada de trabajo durante un período determinado, en cumplimiento de una indicación otorgada por un médico, un dentista o una matrona. La licencia médica debe ser conocida y tramitada por el empleador, en el caso de un trabajador dependiente, y autorizada por la Compin o la isapre según corresponda.

Hay 7 tipos de licencias médicas:

  • Licencia por enfermedad común o accidente no relacionado con el trabajo.
  • Licencia por enfermedad laboral.
  • Licencia por accidente del trabajo.
  • Licencia maternal (pre y posnatal maternal).
  • Licencia por patología del embarazo.
  • Licencia por enfermedad grave del hijo o hija menor de un año.
  • Licencia por prórroga de medicina preventiva.

  • Los trabajadores/as afiliados a Fonasa deben acercarse a la Compin y presentar su apelación.
  • Los afiliados a una isapre deben hacer un reclamo en la Compin correspondiente a su domicilio.

Si la Compin mantiene el rechazo, el trabajador/a debe realizar su apelación ante la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).

Si estás en una isapre debes verificar si tu plan tiene asociado un seguro de cesantía, o evaluar si estás en condiciones de pagar directamente el precio del plan para poder mantenerlo (pasar a ser independiente). Eventualmente, la isapre puede ofrecerte planes alternativos de menor precio para afrontar el período de cesantía. Si no adhieres a alguna de esas opciones debes desafiliarte para no generar deudas de cotizaciones y evaluar incorporarte a Fonasa.

Sí, debes cotizar y no sólo para salud; también para los regímenes del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, la Ley Sanna y pensiones.

La Ley que incorporó, con gradualidad, a los trabajadores independientes que emiten boletas de honorarios a la obligación de cotizar para los regímenes previsionales, establece que el pago respectivo se efectúa en abril de cada año, en la Operación Renta. En el caso de estos trabajadores, el financiamiento de las cotizaciones es personal y se efectúa con cargo a la retención tributaria que realiza el Servicio de Impuestos Internos (SII), que asciende al 10% del monto de las boletas emitidas el año anterior, porcentaje que ascenderá gradualmente, hasta 2028, a 17%.

Esta Ley, que entró en vigor en 2019, implica un importante cambio, pues se cotiza una vez al año, adquiriendo cobertura para los 12 meses siguientes a la Operación Renta. Por ejemplo, en la Operación Renta de abril de 2020 se cotizó por las boletas emitidas el año anterior, en tanto que la cobertura obtenida es para el período que va entre julio de 2020 y junio de 2021. (Más información en https://www.leyhonorarios.cl/)

Puedes hacerlo. Desde 2019 los trabajadores independientes a honorarios deben cotizar obligatoriamente para los regímenes previsionales del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, Ley Sanna, salud común y pensiones.

En el caso de salud común, si no estás afiliado al sistema público o al privado, al cotizar mediante la Operación Renta ingresarás automáticamente a Fonasa, pudiendo hacer uso del seguro a partir del 1 de julio del año en que se realizó el pago. Si deseas pasar de una Isapre a Fonasa, debes ingresar a la página www.fonasa.cl. Para afiliarte sólo necesitarás tu cédula de identidad.

Si eres extranjero/a y cuentas con cédula nacional de identidad, gozas de los mismos derechos que cualquier chileno y, por tanto, puedes acceder a salud. Esto, ya sea incorporándote a Fonasa o a una isapre.

Ahora bien, si eres extranjero y no tienes cédula nacional de identidad, eres considerado como un particular sin previsión, a excepción de dos casos:

  1. Que seas mujer embarazada, situación en la que recibes una visa temporaria que permite obtener atención gratuita en la red pública.
  2. Que seas menor de 18 años y estudies en un establecimiento reconocido por el Estado.

Si eres beneficiario/a de Fonasa y al perder tu empleo ocupas el Seguro de Cesantía mediante retiros desde tu cuenta individual, mantendrás la cobertura mientras cobres el seguro. Lo propio podrás hacer si usas el Fondo Solidario del Seguro de Cesantía, pero además podrás percibir las asignaciones familiares y obtener apoyo para encontrar empleo, entre otras prestaciones.

En tanto, si dejas de percibir el Seguro de Cesantía y aún no encuentras trabajo, tienes dos opciones para mantener tu cobertura:

  1. Acreditar que te encuentras desarrollando alguna actividad como trabajador/a independiente,
  2. Certificar la condición de carencia de recursos en el consultorio en el que te encuentras inscrito.

En este último caso tendrás la posibilidad de atenderte en forma gratuita en los establecimientos públicos de salud.

Si eres trabajadora y estás embarazada, tienes derecho a las licencias médicas del prenatal maternal (6 semanas antes del parto) y al posnatal maternal (12 semanas después del parto). Adicionalmente, luego del posnatal maternal tienes derecho al posnatal parental, que es un permiso para ausentarte del trabajo por otras 12 semanas en jornada completa, de las cuales puedes compartir con el padre hasta seis semanas, o 18 semanas en media jornada, de las cuales traspasar al padre hasta 12 semanas en igual modalidad.

Si adoptas un hijo/a, tienes derecho al permiso postnatal parental. Además, cuando el niño/a adoptado es menor de seis meses, previamente tienes derecho a un permiso por doce semanas.

En todos los casos, estos permisos contemplan un subsidio que permite la continuidad de ingresos.

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Crianza Protegida, que permite a madres y padres, cuyos permisos de postnatal parental terminen entre el 18 de marzo y la fecha hasta que se extienda el Estado de Excepción, solicitar una Licencia Médica Preventiva Parental (LMPP). En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.

Seguridad y Salud en el Trabajo

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Seguridad y Salud en el Trabajo en nuestro país.

Se refiere a los derechos y deberes que posee todo trabajador/a para desarrollar su labor de forma segura, garantizando la salud física, mental y su bienestar mediante la eliminación o disminución de los riesgos que estén presentes en la actividad laboral. Con el objeto de otorgar protección ante los riesgos y posibles enfermedades que se generen a causa o con ocasión del trabajo, en 1968 entró en vigencia la Ley N° 16.744 que creó el Seguro Social Obligatorio contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

Todos los trabajadores/as dependientes, sin importar la temporalidad del contrato, tienen este seguro. Los trabajadores no cotizan, pues el aporte respectivo es financiado por el empleador y asciende al 0,93% del sueldo imponible del trabajador. De dicha fracción, un 0,03% se destina al financiamiento de la Ley Sanna, que permite a los padres y madres ausentarse del trabajo en caso de tener un hijo que padece una enfermedad grave. La ley, además, entrega un subsidio que reemplaza total o parcialmente la remuneración o renta mensual.

En el caso de los trabajadores/as independientes que emiten boletas de honorarios, la cotización es financiada por el propio trabajador, pago que se realiza anualmente en la Operación Renta, con cargo a la retención del 10% del monto de las boletas que efectúa el Servicio de Impuestos Internos (SII).

Existe también una cotización adicional diferenciada que se determina en función de la siniestralidad y el riesgo de la actividad económica de la empresa. Esta puede llegar a calcularse hasta por el 3,4% del sueldo imponible del trabajador/a y también es financiada completamente por el empleador.

El seguro también cubre a estudiantes que ejecuten trabajos que generen ingresos para el plantel educacional y a dirigentes sindicales en cometidos gremiales.

  • Atención médica y rehabilitación ante accidentes laborales y de trayecto.
  • Cobertura médica ante enfermedades profesionales.
  • Licencia médica y el consecuente subsidio por incapacidad laboral (pago de la licencia).
  • Pensión de Invalidez: se entrega al trabajador/a no pensionado que, con ocasión de un accidente laboral, queda con un 40% o más de incapacidad para trabajar.
  • Pensión de Sobrevivencia: se genera para la cónyuge; la madre de hijos de filiación no matrimonial; el viudo inválido; hijos/as menores de 18 años o menores de 24 años si están estudiando; y a falta de los señalados, otros causantes de asignación familiar.
  • Información en materia de prevención ante riesgos laborales, por medio de asesoría que deben entregar los organismos administradores (mutualidad o el ISL) a sus empresas adheridas y afiliadas.

Es el que sucede al trabajador/a durante su jornada laboral y le produce un grado de incapacidad o muerte. Este puede ocurrir en el desarrollo de cualquier actividad relacionada con la labor que desempeña, incluso durante actividades gremiales y de capacitación.

Es aquel que ocurre en el tránsito entre la casa y el lugar de trabajo, sea de ida o de regreso. El trayecto entre dos lugares de trabajo también se considera accidente laboral, siendo de responsabilidad del trabajo de destino gestionar y derivar al trabajador al centro asistencial. También se incluyen los daños físicos y psicológicos que sufran los trabajadores de empresas que sean objeto de delitos como robos o asaltos.

Es la patología causada, de manera directa, por el ejercicio del trabajo que realice una persona y le produzca incapacidad o muerte. Para ser considerada como enfermedad profesional debe haber una relación causal directa entre el quehacer laboral y la patología que provoca la invalidez o la muerte.

Primero, informa a tu empleador para que seas derivado a la red de salud de la mutual, o del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), con la que tu empresa tiene convenio. Si alguna circunstancia impide la acción anterior, puedes concurrir por tus propios medios al centro en convenio. Si se trata de una urgencia (vital y/o secuela funcional grave) podrás atenderte en cualquier centro asistencial más cercano al lugar del accidente.

En caso de que trabajes de forma independiente, debes dirigirte al organismo con que suscribiste e informar que tuviste un accidente laboral.

Es importante que en la mutual o en el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), según corresponda, realices o presentes el documento denominado Denuncia Individual de Accidente del Trabajo (DIAT), para así generar el procedimiento para el pago de las prestaciones y beneficios. En caso de sospecha de enfermedad profesional deberá presentar la Declaración individual de enfermedad profesional (DIEP).

Sí, debes cotizar y no sólo para el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales; también para los regímenes del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, la Ley Sanna, salud común y pensiones.

La Ley que incorporó, con gradualidad, a los trabajadores independientes que emiten boletas de honorarios a la obligación de cotizar para los regímenes previsionales, establece que el pago respectivo se efectúa en abril de cada año, en la Operación Renta. En el caso de estos trabajadores, el financiamiento de las cotizaciones es personal y se efectúa con cargo a la retención tributaria que realiza el Servicio de Impuestos Internos (SII), que asciende al 10% del monto de las boletas emitidas el año anterior, porcentaje que ascenderá gradualmente, hasta 2028, a 17%.

Esta Ley, que entró en vigor en 2019, implica un importante cambio, pues se cotiza una vez al año, adquiriendo cobertura para los 12 meses siguientes a la Operación Renta. Por ejemplo, en la Operación Renta de abril de 2020 se cotizó por las boletas emitidas el año anterior, en tanto que la cobertura obtenida es para el período que va entre julio de 2020 y junio de 2021. (Más información en https://www.leyhonorarios.cl/)

La Ley Sanna estableció un seguro obligatorio para trabajadores, hombres y mujeres, que son padres de niños y niñas afectados por:

  • Una condición grave de salud, como cáncer, trasplante de órganos o en estado terminal de la vida, entre otros. En este caso, los causantes son los niños/as mayores de un año y menores de 18 años.
  • Un accidente grave con riesgo de muerte o de secuela funcional grave y permanente. En esta situación, los causantes son niños/as mayores de un año y menores de 15 años.

La Ley Sanna se financia con parte de la cotización (0,03%) del Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, que asciende a 0,93% de la renta bruta del trabajador y que es pagado por el empleador.

En virtud de esta ley, el padre o la madre pueden ausentarse justificadamente del trabajo durante un tiempo determinado, con el objeto de prestar atención, acompañamiento o cuidado personal al niño/a, recibiendo durante ese período un subsidio que reemplace total o parcialmente su remuneración mensual.

  1. Licencia médica: Permitiendo que los padres tengan permiso para justificar la ausencia laboral del trabajador/a durante un tiempo determinado.
  2. Subsidio: Corresponde al pago de una prestación económica con cargo al seguro, por el período de duración de la licencia y que reemplaza total o parcialmente la remuneración mensual del trabajador/a.

Seguro de Cesantía

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Seguro de Cesantía en nuestro país.

Si eres un trabajador/a dependiente, regido por el Código del Trabajo y con contrato indefinido, quiere decir que has pagado mensualmente una cotización que se ha ido acumulando en una Cuenta Individual de Cesantía (CIC). Esos aportes son de cargo del empleador, en un 2,4%, y del trabajador/a, en un 0,6%. En cambio, si tu contrato es a plazo fijo, tu empleador es quien asume la cotización del 3% total.

Tu Cuenta Individual es gestionada por la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), que invierte esos recursos en diversos instrumentos financieros. Adicionalmente, el Estado y tu empleador realizan aportes al Fondo de Cesantía Solidario (FCS). Ahora bien, si dejas de trabajar, sea por despido o renuncia, recibirás un monto en dinero en cantidades y por el tiempo que determina la Ley. Este beneficio es con cargo a tu cuenta individual y/o al Fondo de Cesantía Solidario y busca garantizar la continuidad de ingresos. Esto es lo que se llama el Seguro de Cesantía.

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Protección de Empleo, que busca proteger la fuente laboral de los trabajadores, permitiéndoles acceder a las prestaciones del Seguro de Cesantía en caso de suspensión del contrato de trabajo por acto de autoridad (cuarentena); acordar con el empleador la suspensión del contrato; pactar la reducción temporal de la jornada laboral. En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.

Si has firmado contrato de trabajo a partir del 2 de octubre de 2002, quedas automáticamente afiliado al Seguro de Cesantía. Si tu contrato es anterior a esa fecha, te puedes afiliar voluntariamente en una sucursal de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC).

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Protección de Empleo, que busca proteger la fuente laboral de los trabajadores, permitiéndoles acceder a las prestaciones del Seguro de Cesantía en caso de suspensión del contrato de trabajo por acto de autoridad (cuarentena); acordar con el empleador la suspensión del contrato; pactar la reducción temporal de la jornada laboral. En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.

Si dejas de trabajar, por despido o renuncia, debes ir a una oficina de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC) y presentar tu cédula de identidad y un documento que acredite el término de la relación laboral. Podrás cobrar el Seguro de Cesantía con cargo a tu Cuenta Individual (CIC) o al Fondo de Cesantía Solidario (FCS). En cualquiera de las dos opciones debes cumplir los requisitos que establece la ley.

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Protección de Empleo, que busca proteger la fuente laboral de los trabajadores, permitiéndoles acceder a las prestaciones del Seguro de Cesantía en caso de suspensión del contrato de trabajo por acto de autoridad (cuarentena); acordar con el empleador la suspensión del contrato; pactar la reducción temporal de la jornada laboral. En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.

Es un fondo al que aportan el Estado y los empleadores. Con este fondo se financian los beneficios monetarios de cesantía de los afiliados que, cumpliendo con los requisitos de la Ley, han agotado o no disponen de ahorros suficientes en su Cuenta Individual (CIC) al momento de quedar cesantes. Es importante señalar que, en este caso, el beneficio es para aquellos trabajadores/as que pierden su empleo por causas ajenas a su voluntad y no por renuncia voluntaria.

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Protección de Empleo, que busca proteger la fuente laboral de los trabajadores, permitiéndoles acceder a las prestaciones del Seguro de Cesantía en caso de suspensión del contrato de trabajo por acto de autoridad (cuarentena); acordar con el empleador la suspensión del contrato; pactar la reducción temporal de la jornada laboral. En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.

Mientras haces los cobros del Fondo de Cesantía Solidario tienes derecho a:

  • Mantener tu beneficio de salud a través de Fonasa.
  • Mantener tu beneficio de Asignación Familiar (tramos A y B).
  • Cotizar para pensión el 10% del monto del pago del Seguro de Cesantía, sin pagar comisión de AFP.
  • Tomar cursos de capacitación gratuitos.
  • Contar con apoyo para encontrar empleo a través de la inscripción en la Bolsa Nacional de Empleo, dependiente del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

Por último, no olvides informar a Fonasa que te encuentras cesante, pues así operará el mecanismo para mantener el acceso a salud mientras recibas el subsidio. Lo mismo debes hacer si estás afiliado a una isapre, además de evaluar el camino a seguir.

Durante la vigencia del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe estará operando la Ley de Protección de Empleo, que busca proteger la fuente laboral de los trabajadores, permitiéndoles acceder a las prestaciones del Seguro de Cesantía en caso de suspensión del contrato de trabajo por acto de autoridad (cuarentena); acordar con el empleador la suspensión del contrato; pactar la reducción temporal de la jornada laboral. En ChileAtiende puedes encontrar información al respecto.