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Preguntas sobre el Sistema de Pensiones

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Pensiones en nuestro país.

  1. Pensión de Vejez: es un ingreso económico mensual que se entrega al trabajador/a que se pensiona. En el caso de los hombres a partir de los 65 años y las mujeres de los 60 años.
  2. Pensión de Invalidez: se entrega al trabajador/a no pensionado que, con ocasión de un accidente no laboral, quedó con a lo menos un 50% de incapacidad para trabajar.
  3. Pensión de Sobrevivencia: se genera con los fondos del afiliado fallecido para el o la cónyuge, conviviente civil, hijos menores de 18 años y estudiantes hasta 24 años, padre o madre de hijos de filiación no matrimonial y los padres del afiliado fallecido.
  4. Pensión Básica Solidaria: es un beneficio monetario mensual para las personas que no pudieron ahorrar en ningún sistema de previsión.
  5. Aporte Previsional Solidario: es un complemento monetario a la pensión que se recibe de los organismos administradores y que uno mismo se financia, tras el ahorro realizado durante la vida laboral.
  6. Cuota Mortuoria: se financia con el saldo de la cuenta individual de la persona fallecida y es pagada por la AFP a la que ésta se encontraba afiliada o pensionada, con un tope de 15 UF, a quien acredite haber realizado el gasto.

Cada mes aportas el 10% de tu remuneración bruta. Hacer ese ahorro es lo que se denomina cotización obligatoria. En tanto, por comisión pagarás también un porcentaje de tu sueldo bruto, el que es fijado libremente por cada AFP y que hoy oscila entre 0,77% y 1,45% (ver tabla inferior). A continuación te mostramos lo que una persona que obtiene un salario bruto de $ 500.000 ahorra para su pensión y lo que pagaría de comisión a su AFP.  

No. Ese dinero es tuyo. Eso sí, todo lo que ahorres con tu 10% es para financiar tu pensión. El 10% que se te descuenta en la liquidación de sueldo es depositado en tu cuenta de ahorro para la vejez, que es administrada por tu AFP. Luego, la AFP invierte ese ahorro con la misión de hacerlo crecer. Eso es lo que se llama rentabilidad. La rentabilidad puede ser positiva, lo que implica un crecimiento de tus ahorros, o negativa, lo que conlleva una desvalorización de los mismos. La suma de tus aportes mensuales y su rentabilidad conforman tu ahorro para la jubilación.

Si la AFP a la que estás afiliado quiebra, tus ahorros previsionales están protegidos. La ley separa el dinero de los trabajadores/as de aquel que es propio de las AFP. De hecho, si se da una quiebra puedes traspasar tu plata a la AFP que elijas. Y si no ejerces ese derecho, la Superintendencia de Pensiones lo hará por ti, conservando tu distribución en los multifondos.

Los ahorros que haces en tu AFP son de tu propiedad. Si esto ocurre, tu ahorro puede tener dos destinos. Uno es que el dinero acumulado dé origen a una Pensión de Sobrevivencia para beneficiarios como tu cónyuge; conviviente civil, hijos menores de 18 años o de hasta de 24 años si estudian; padre o madre de hijos de filiación no matrimonial; o eventualmente los padres del afiliado fallecido, entre otros. En caso de no existir beneficiarios de Pensión de Sobrevivencia esos dineros constituyen herencia para tus familiares.

Te lo explicamos. Los afiliados al sistema, tú entre ellos, pueden tomar algunas decisiones sobre sus ahorros. Una es elegir el nivel de riesgo con que la AFP invierte tu dinero. Para eso existen cinco fondos que se diferencian, precisamente, por ser más riesgosas (los fondos A y B), de riesgo intermedio (el C), o más conservadores (D y E). Tú puedes distribuir tus ahorros hasta en dos de esos cinco fondos. Por ejemplo, la mitad en el A y la otra mitad en el C. Para decidir eso no es necesario que seas un experto en economía. No obstante, sí debes conocer tu perfil de riesgo. Esto implica tener en cuenta tu edad, pues mientras más joven eres, más tiempo tienes para que tus ahorros acumulen ganancias invirtiendo en los fondos más riesgosos, y, en caso de una eventual caída, también habrá tiempo para una recuperación. Sin embargo, cuando estás en torno a los 45, debes pensar en migrar a fondos de riesgo intermedio o bajo. En tanto, conforme te acercas a tu jubilación, o si estás próximo a hacerlo, la recomendación es que tus ahorros estén más protegidos en los fondos conservadores. Si no eliges, el sistema te asigna por defecto a un fondo según tu edad.

El 10% es insuficiente para construir una buena pensión. ¿Por qué? Hoy los chilenos vivimos más que antes y, aunque esa es una gran noticia, tiene un efecto en materia de pensiones, pues el 10% ahorrado debe ser distribuido en más años de vida, con lo que el monto se hace insuficiente. Por eso se recomienda:

  1. Ahorro en forma temprana: los ahorros que se realizan entre los 25 y 35 años, constituyen el 40% de tu fondo de pensiones final. Por ello, mientras antes comiences, mejor será y no importa si el monto es bajo.
  2. Ahorro acumulado: si es posible, ahorrar en forma complementaria al 10%. Esto incrementa el monto de la pensión. Para eso existen instrumentos de Ahorro Previsional Voluntario, que puede ser individual o colectivo (APV o APVC); la Cuenta 2; o los Depósitos Convenidos, las que tienen beneficios tributarios que aumentan el monto de tu ahorro.
  3. Edad de pensión: En la medida de lo posible, retrasar la edad de pensión. Por cada año que se pospone la jubilación se incrementa la pensión en 8%.

Sí, puedes hacerlo de manera voluntaria, pues la ley no te obliga a cotizar como sí lo hace con los trabajadores/as dependientes o independientes a honorarios. Si decides cotizar voluntariamente puedes hacerlo de dos formas. Una es como voluntario no remunerado, una figura bajo la cual sólo cotizas para AFP y el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS) y que puede ser usada, por ejemplo, por estudiantes o dueñas/os de casa. La otra alternativa es hacerlo como independiente voluntario, y bajo esa fórmula cotizarás, además de AFP y SIS, para salud general y el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

No da lo mismo en qué AFP estás. Debes escoger informado y considerando variables como:

  • Rentabilidad: cada AFP obtiene distintas rentabilidades para los multifondos que administra. Una rentabilidad mayor significa que tus ahorros crecen más.
  • Comisión: las AFP pueden cobrar una comisión por administrar los ahorros de los trabajadores, la que es fijada libremente por cada una. Por lo tanto, hay AFP más económicas que otras y tú puedes escoger.
  • Calidad del servicio: considerar elementos como información que la AFP entrega a sus afiliados; red de sucursales; o que su web sea completa y amistosa, entre otros.

Lo primero que debes saber es que este trámite no tiene costo para ti. En cualquier momento te puedes cambiar y elegir entre las seis AFP que actualmente operan en el país y el total de tu ahorro acumulado se traspasa a la AFP que escojas.

Ahora bien, la excepción es para los trabajadores/as que recién se incorporan al mercado laboral. La ley estipula que ellos ingresarán directamente a la AFP que gane una licitación realizada al efecto, debiendo permanecer allí por un mínimo de dos años. Posterior a ello podrán cambiarse a la AFP de su elección. Si la licitación es declarada desierta, los nuevos afiliados entrarán a la que cobre la menor comisión del mercado, no estando obligados a un tiempo de permanencia. En cualquier caso, tanto a través de licitación o no, esos afiliados pagarán la comisión más baja. 

Sistema de Salud

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Salud en nuestro país.

Es un mecanismo que protege ante las contingencias de salud común, como una enfermedad o embarazo. Su administración puede ser pública, por medio de Fonasa. En este caso se financia con el pago de la cotización de todos los trabajadores/as, que asciende al 7% del sueldo bruto, y con aportes del Estado. La administración también puede ser privada, a través de las Instituciones de Salud Previsional (Isapres), la que es financiada con la cotización de cada trabajador según el valor del plan contratado.

Al cotizar para salud, puedes acceder a beneficios como atención médica y rehabilitación, libre elección, licencia médica y subsidio por incapacidad laboral, pre y posnatal maternal y parental.

Todos los trabajadores/as con contrato deben cotizar el 7% de su remuneración bruta para salud. Ellos pueden elegir si se afilian al sistema público, en el que opera el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), o las Instituciones de Salud Previsional (Isapres). Si se decide por un plan de salud con una Isapre, el porcentaje de cotización puede variar, pues dependerá del valor del plan de salud contratado; a diferencia de Fonasa, que solo es el 7%.

  • Atención médica y rehabilitación
  • Licencia médica y el correspondiente subsidio por incapacidad laboral.
  • Pre y posnatal maternal.

Todos los trabajadores/as afiliados a algún sistema previsional, y a los que algún médico recomiende ausentarse o reducir la jornada laboral para recuperar su estado salud afectado por una enfermedad o accidente, tienen permitido no presentarse al trabajo e iniciar un trámite para obtener un subsidio que reemplace su remuneración durante el período de reposo. Esto es lo que se conoce como licencia médica, la que también puede ser extendida por un dentista o matrona, para el caso de las embarazadas.

Hay 7 tipos de licencia médicas:

  • Licencia por enfermedad o accidente no relacionado con el trabajo.
  • Licencia por enfermedad laboral.
  • Licencia por accidente del trabajo.
  • Licencia maternal (pre y posnatal maternal).
  • Licencia por patología del embarazo.
  • Licencia por enfermedad grave del hijo o hija menor de un año.
  • Licencia por prórroga de medicina preventiva.

Los trabajadores/as afiliados al sistema de salud público, en el que opera el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), deben acercarse a la Compin y presentar un recurso de reposición. Mientras, los afiliados a una Institución de Salud Previsional (Isapre) deben hacer un reclamo en la misma Compin. Para ambos casos, si el rechazo de la licencia persiste por la Compin, pueden acercarse a la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) para apelar.

Si estás en el sistema privado de Isapres, debes verificar si tu plan tiene asociado un seguro de cesantía, o evaluar si estás en condiciones de pagar directamente el precio del plan para poder mantenerlo. Eventualmente, la Isapre puede ofrecerte planes alternativos de menor precio para afrontar el período de cesantía. Si no adhieres a alguna de esas opciones, puedes evaluar asegurarte en Fonasa.

Puedes hacerlo. Para ello debes cotizar en Fonasa por el 7% de tu remuneración, con un tope de 78,3 UF (reajustable en enero de cada año) además de cotizar para pensión y el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales. Después de seis meses de cotizaciones continuas o discontinuas en un período de 12 meses, y siempre con la última al día, puedes acceder a los beneficios en Fonasa.

Si eres extranjero/a y cuentas con Cédula Nacional de Identidad, gozas de los mismos derechos que cualquier chileno y, por tanto, puedes acceder a salud tanto en el sistema público, Fonasa, o en el privado, Isapres. Ahora bien, si eres extranjero y no tienes Cédula Nacional de Identidad eres considerado como un particular sin previsión, a excepción de dos casos: Uno es que seas mujer embarazada, situación en la que recibes una visa temporaria que permite obtener atención gratuita en la red pública, y el otro es que seas menor de 18 años y estudies en un establecimiento reconocido por el Estado.

Si eres beneficiario/a del sistema público, Fonasa, y al perder tu empleo ocupas el Seguro de Cesantía mediante retiros desde tu cuenta individual, mantendrás la cobertura mientras cobres el seguro. Lo propio podrás hacer si usas el Fondo Solidario del Seguro de Cesantía, pero además podrás percibir las asignaciones familiares y obtener apoyo para encontrar empleo, entre otras prestaciones.

En tanto, si dejas de percibir el Seguro de Cesantía y aún no encuentras trabajo, tienes dos opciones para mantener tu cobertura: una es acreditar que te encuentras desarrollando alguna actividad como trabajador/a independiente, o bien certificar la condición de carencia de recursos en el consultorio en el que te encuentras inscrito. En este último caso tendrás la posibilidad de atenderte en forma gratuita en los establecimientos públicos de salud.

Puedes acceder al pre y posnatal maternal, que es un derecho irrenunciable a favor de las mujeres en caso de embarazo. Te permite ausentarte del trabajo por las seis semanas anteriores a la fecha probable del parto (prenatal maternal), y por las 12 semanas siguientes al nacimiento (posnatal maternal).

También accedes al posnatal parental, que es un permiso para que la madre se ausente del trabajo al término del posnatal maternal. Dicho descanso puede ser de 12 semanas en jornada completa, de las cuales puede compartir con el padre hasta seis. También puede ser 18 semanas en media jornada, pudiendo ceder hasta 12 al padre en igual modalidad.

Estos permisos contemplan un subsidio que permite la continuidad de ingresos.

Seguridad y salud en el Trabajo

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se tratar la Seguridad y salud en el Trabajo en nuestro país.

Se refiere a los derechos y deberes que posee todo trabajador/a para desarrollar su labor de forma segura, eliminando o disminuyendo los riesgos que estén presentes en la actividad laboral. Con el objeto de otorgar protección ante los riesgos y posibles enfermedades que se generen a causa o con ocasión del trabajo, en 1968 se creó el Seguro Social Obligatorio contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

Todos los trabajadores/as dependientes, sin importar la temporalidad del contrato, tienen este seguro y lo financia el empleador. La cotización es de 0,93% del sueldo bruto del trabajador; de dicha fracción, un 0,03% se destina al financiamiento de la Ley Sanna. Existe además una cotización diferenciada, que se determina en función de la siniestralidad y el riesgo de la actividad económica de la empresa y que puede llegar a 3,4% del sueldo bruto del trabajador. En el caso de los independientes, la cotización la financian ellos mismos.

El seguro también cubre a estudiantes que ejecuten trabajos que generen ingresos para el plantel educacional y dirigentes sindicales con cometidos gremiales.

  • Atención médica y rehabilitación ante accidentes laborales y de trayecto.
  • Cobertura médica ante enfermedades profesionales.
  • Licencia médica y el consecuente subsidio por incapacidad laboral.
  • Pensión de Invalidez: se entrega al trabajador/a no pensionado que, con ocasión de un accidente no laboral, quedo con a lo menos un 50% de incapacidad para trabajar.
  • Pensión de Sobrevivencia: se genera con los fondos del afiliado fallecido para el o la cónyuge; conviviente civil; hijos menores de 18 años y estudiantes hasta 24 años; padre o madre de hijos de filiación no matrimonial y los padres del afiliado fallecido.
  • Prevención ante riesgos laborales.

Es el que sucede al trabajador/a durante su jornada laboral y le produce un grado de incapacidad o muerte. Este puede ocurrir durante actividades gremiales, de capacitación o en el desarrollo de cualquier actividad relacionada con la labor que desempeña.

Es aquel que ocurre en el trayecto de ida o de regreso entre la casa y el lugar de trabajo. El trayecto entre dos lugares de trabajo también se considera accidente laboral, siendo de responsabilidad del trabajo de destino gestionar y derivar al trabajador al centro asistencial. También se incluyen los daños físicos y psicológicos que sufran los trabajadores de empresas que sean objeto de delitos como robos o asaltos.

Es aquella que es causada, de manera directa, por el ejercicio del trabajo que realice una persona y le produzca incapacidad o muerte. Para ser considerada como enfermedad profesional debe haber una relación causal directa entre el quehacer laboral y la patología que provoca la invalidez o la muerte.

Primero informa a tu empleador para que seas derivado a la red de salud de la mutual, o del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), con la que tu empresa tiene convenio.

En caso de que trabajes de forma independiente, debes dirigirte al organismo con que suscribiste e informar que tuviste un accidente laboral.

Es importante que presentes en la mutual, o en el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), según corresponda, el documento denominado Denuncia Individual de Accidente del Trabajo (DIAT), y así generar el procedimiento para el pago de las prestaciones y beneficios.

Así es. Esto es producto de una Ley llamada Sanna. Esta legislación estableció un seguro obligatorio para trabajadores, hombres y mujeres, que son padres de niños y niñas afectados por:

  1. Una condición grave de salud, como cáncer, trasplante de órganos o en estado terminal de la vida, entre otros. En este caso, los causantes son los niños/as mayores de un año y menores de 18 años.
  2. Un accidente grave con riesgo de muerte o de secuela funcional grave y permanente. En esta situación, los causantes son niños/as mayores de un año y menores de 15 años.

La Ley Sanna se financia con parte de la cotización (0,03%) del Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, que asciende a 0,93% de la renta bruta del trabajador y que es pagado por el empleador.

En virtud de esta ley, el padre o la madre pueden ausentarse justificadamente del trabajo durante un tiempo determinado, con el objeto de prestar atención, acompañamiento o cuidado personal al niño, recibiendo durante ese período un subsidio que reemplace total o parcialmente su remuneración mensual.

  1. Licencia médica: Permitiendo que los padres tengan permiso para justificar la ausencia laboral del trabajador/a durante un tiempo determinado.
  2. Subsidio: Corresponde al pago de una prestación económica con cargo al seguro, por el período de duración de la licencia y que reemplaza total o parcialmente la remuneración mensual del trabajador/a.

Seguro de Cesantía

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Seguro de Cesantía en nuestro país.

Si eres un trabajador/a dependiente, regido por el Código del Trabajo y con contrato indefinido, quiere decir que has pagado mensualmente una cotización que se ha ido acumulando en una Cuenta Individual de Cesantía (CIC). Esos aportes son de tu cargo. En cambio, si tu contrato es a plazo fijo, tu empleador es quien asume la cotización. Tu Cuenta Individual es gestionada por la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), que invierte esos recursos en diversos instrumentos financieros. Adicionalmente, el Estado y tu empleador realizan aportes al Fondo de Cesantía Solidario (FCS). La AFC invierte esos dineros en diversos instrumentos financieros. Ahora bien, si pierdes tu empleo, sea por despido o renuncia, con cargo a tu cuenta individual y/o al Fondo de Cesantía, recibirás un monto en dinero, en cantidades y por el tiempo que determina la ley, para garantizar la continuidad de ingresos. Esto es lo que se llama el Seguro de Cesantía.

Te afilias automáticamente al Seguro de Cesantía si has firmado contrato de trabajo desde el 2 de octubre de 2002. Si tu contrato es anterior a esa fecha, te puedes afiliar voluntariamente en una Sucursal de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC).

Si pierdes tu empleo, por despido o renuncia, debes ir a una oficina de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC) y presentar tu cédula de identidad y un documento que acredite el término de la relación laboral. Podrás cobrar el seguro con cargo a tu Cuenta Individual (CIC) o al Fondo de Cesantía Solidario (FCS). En cualquiera de las dos opciones debes cumplir los requisitos que impone la Ley.

Es un fondo al que aportan el Estado y los empleadores. A través de este instrumento se financian los beneficios monetarios de cesantía de los afiliados que, cumpliendo con los requisitos de la ley, han agotado o no disponen de ahorros suficientes en su Cuenta Individual al momento de quedar cesantes.

Mientras haces los cobros del fondo solidario tienes derecho a:  

  • Mantener tu beneficio de salud a través de Fonasa.
  • Mantener tu beneficio de Asignación Familiar (tramos A y B).
  • Cotizar para pensión el 10% del monto del pago del Seguro de Cesantía, lo que no está afecto a la comisión de AFP.
  • Tomar cursos de capacitación gratuitos.
  • Contar con apoyo para encontrar empleo a través de la inscripción en Bolsa Nacional de Empleo.
Por último, no olvides informar a Fonasa que te encuentras cesante, pues así operará el mecanismo para mantener el acceso a salud, mientras recibas el subsidio. Lo mismo debes hacer si estás afiliado a una Isapre, además de evaluar el camino a seguir.