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Preguntas sobre el Sistema de Pensiones

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Pensiones en nuestro país.

Retirarse del mundo laboral no es tarea fácil. Implica cambios en distintos ámbitos de la vida y, además, hay muchas decisiones que se deben tomar. Por eso, mientras antes comiences a planificar la etapa del retiro mejor enfrentarás los desafíos que te depara.

Para eso, debes saber que:

  • Pensionarse no es una obligación; es un derecho.
  • Por cada año que retrasas tu jubilación, se estima que la pensión aumentará en torno a 8%. Es decir, si postergas tu edad de retiro laboral en dos años, tu pensión podría elevarse en 16%, aproximadamente.
  • Conocer el monto de tu pensión es lo más importante antes de tomar la decisión de pensionarte. Los simuladores de pensiones son herramientas simples que te pueden ayudar a alcanzar tu meta. Por ejemplo, el simulador de la Superintendencia de Pensiones, disponible en este link: www.spensiones.cl/appsSP/simuladorPensiones

Sí. Por ejemplo, la Cuota Mortuoria. Es un monto en dinero que ayuda a solventar los gastos de funeral del afiliado/a al sistema de AFP o que sea beneficiario del Aporte Previsional Solidario. Se financia con el saldo de la cuenta individual de la persona fallecida y es pagada por la AFP a la que se encontraba afiliada o pensionada, con un tope de 15 UF, para quien acredite haber realizado los gastos funerarios.

Si el fallecido/a recibe el Aporte Previsional Solidario y su saldo en cuenta individual, que maneja su AFP, no alcanza para costear la Cuota Mortuoria, el Instituto de Previsión Social (IPS) aporta la diferencia. En el caso de favorecidos por la Pensión Básica Solidaria, la misma institución entrega la llamada Asignación por Muerte.

Los factores determinantes para el cálculo son:

  • Saldo en la Cuenta de Ahorro (capitalización) Individual: Es la suma total de los ahorros que has acumulado, durante toda tu vida laboral en la Cuenta de Ahorro Obligatoria de tu AFP, más los eventuales productos voluntarios que hayas contratado, como APV, Cuenta 2 y/o Depósitos Convenidos. También se suman los fondos que tengas en el Seguro de Cesantía. Con esta suma consolidas un saldo total de ahorros.

  • Edad de pensión: Mientras más postergues tu jubilación mayor será el monto de tu pensión, pues tu saldo, o ahorro acumulado, se divide en menos años de sobrevida. Además, se estima que por cada año que se postergue la edad de pensión, ésta aumenta en 8% aproximado.

  • Sexo del pensionado: El sexo también influye en el cálculo de la pensión, pues las mujeres tienen mayores expectativas de vida que los hombres y se pensionan cinco años antes que ellos (60 y 65 años, respectivamente). Es decir, ellas ahorran cinco años menos y deben financiar cinco años más de pensión, por la mayor sobrevida, repercutiendo en una menor pensión.

  • Beneficiarios de sobrevivencia: Del total ahorrado para la pensión, la ley estipula la reserva de un monto para los posibles beneficiarios de sobrevivencia en caso de fallecimiento del afiliado. Esta medida busca proteger a los hijos estudiantes menores de 24 años, así como a las y los cónyuges o convivientes civiles, entre otros.

  • Rentabilidad de los fondos y tasas: en el momento del cálculo y/o de solicitud de jubilación, estos indicadores y proyecciones pueden incidir en una mayor o menor pensión. Por eso, informarse es lo primero.

Existen 4 tipos de modalidades de pensión de vejez:

  1. Retiro Programado: El afiliado/a mantiene la propiedad de sus ahorros, los que se conservan en la AFP y se reajustan con las rentabilidades correspondientes. La pensión la paga la propia AFP. En caso de fallecimiento del afiliado/a, esta modalidad genera herencia. Al ir consumiendo los ahorros, estos van disminuyendo y, por tanto, con los años ocurre lo mismo con el monto de la pensión. La pensión se paga hasta agotar los fondos.
  2. Renta Vitalicia: Se contrata con una compañía de seguros, a la que son traspasados los ahorros del trabajador/a desde su AFP. La compañía de seguros se compromete a pagar una pensión mensual vitalicia y en un monto fijo en UF: esto implica que, con el tiempo, dicha pensión será estable en términos reales al ir reajustándose según la inflación. El afiliado/a pierde la propiedad de sus fondos, por lo que no genera herencia, pero sí Pensión de Sobrevivencia.

  3. Renta Temporal con Renta Vitalicia Diferida: Es una modalidad mixta entre el Retiro Programado y la Renta Vitalicia. La persona recibe una pensión en modalidad de Retiro Programado por un plazo definido. Luego de ese período, la pensión cambia a una Renta Vitalicia pagada por la compañía de seguros contratada.

  4. Renta Vitalicia Inmediata con Retiro Programado: Es otra modalidad mixta. El afiliado/a recibe simultáneamente dos pensiones, una en modalidad de Renta Vitalicia y otra de Retiro Programado.

Para las personas que nunca cotizaron en ningún régimen, o que sí lo hicieron pero ese ahorro financia bajas pensiones, existe el Pilar Solidario, un mecanismo financiado por el Estado que tiene dos beneficios: la Pensión Básica Solidaria y el Aporte Previsional Solidario. En ambos casos se otorga por vejez e invalidez. En este último caso, la invalidez debe ser declarada por una Comisión Médica de la Superintendencia de Pensiones.

    • Pensión Básica Solidaria: Es un beneficio monetario, financiado por el Estado, dirigido a mayores de 65 años que no tienen derecho a una pensión en ningún régimen y que pertenecen al 60% más vulnerable de la población. Se reajusta en julio de cada año.

    • Aporte Previsional Solidario: Es un beneficio monetario financiado por el Estado, que busca complementar pensiones de bajo monto. Este beneficio es para personas del 60% más vulnerable de la población y tiene dos modalidades: vejez e invalidez. El Aporte Previsional Solidario de vejez es para pensionados mayores de 65 años, mientras que el de invalidez es para personas de entre 18 y 65 años que tengan algún grado de discapacidad declarada por una Comisión Médica de la Superintendencia de Pensiones o que tengan una pensión de invalidez.

Debes elevar la solicitud de pensión en tu AFP. Esa entidad emitirá un Certificado de Saldo, que incluye tu ahorro proveniente de las cotizaciones obligatorias que hiciste durante tu vida laboral como el hecho en forma voluntaria, además del Bono de Reconocimiento si tienes derecho a él. Paralelamente, la AFP envía esos antecedentes al Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión(Scomp), que te entrega gratuitamente las ofertas que harán todas las AFP y las compañías de seguros. Así, podrás comparar esas ofertas y elegir.

No. No es requisito contratar este tipo de asesoría. Una vez hecha la solicitud e iniciado el proceso, puedes obtener gratuitamente las ofertas de AFP y de compañías de seguros, a través del Sistema de Consultas y Ofertas de Monto de Pensión (Scomp). No obstante, debes saber que la Superintendencia de Pensiones y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) mantienen un registro de los asesores previsionales autorizados. Su labor es la de entregar orientación para la toma decisiones informadas.

En caso de fallecimiento del afiliado, sea trabajador activo o pensionado, existe la Pensión de Sobrevivencia, destinada a los cónyuges o convivientes civiles, hijos estudiantes menores de 24 años, padres o madres de hijos de filiación no matrimonial y los padres del afiliado causantes de asignación familiar. En caso de no haber beneficiarios de sobrevivencia y de estar en una modalidad de pensión de Retiro Programado, los fondos constituyen herencia.

Es un monto en dinero entregado por el Estado a los trabajadores que se traspasaron a las AFP desde el antiguo sistema previsional en que operaban las Cajas de Previsión. Ese dinero se ingresa al saldo del trabajador en su Cuenta de Ahorro Individual, administrada por su AFP, una vez que se pensione. Como requisito, debe registrar al menos 12 cotizaciones en alguna ex Caja de Previsión entre el 1 de noviembre de 1975 y el 31 de octubre de 1980; o bien, registrar una cotización en una ex Caja entre el 1 de julio de 1979 y el mes anterior a la fecha de afiliación al sistema de AFP. El monto se calcula según los períodos cotizados en el antiguo régimen, se reajusta anualmente según el IPC y obtiene un interés de 4% anual.

En cualquier momento te puedes cambiar y elegir entre las seis AFP que actualmente operan en la industria. Salir de una AFP para ingresar a otra implica que el total del ahorro que has acumulado hasta ese momento se traspasa a la nueva AFP que escojas. Este trámite no tiene costo para ti.

La excepción es para los trabajadores que recién se incorporan al mercado laboral. La ley estipula que ellos ingresarán directamente a la AFP que haya se haya adjudicado, mediante licitación, a los nuevos cotizantes; o bien, si dicho concurso se declara desierto, a la AFP con la menor comisión. Así, porque no da lo mismo en qué AFP estás.

Debes escoger informado y considerando variables como:

  • Rentabilidad: cada AFP obtiene distintas rentabilidades para los multifondos que administra. Una rentabilidad mayor significa que tus ahorros crecen más.
  • Comisión: las AFP pueden cobrar una comisión por administrar los ahorros de los trabajadores, la que es fijada libremente por cada una. Por lo tanto, hay AFP más económicas que otras y tú puedes escoger.
  • Calidad del servicio: considerar elementos como información que la AFP entrega a sus afiliados; red de sucursales; o que su web sea completa y amistosa, entre otros.

Si, existen 4 tipos de pensiones:

  • Pensión de Vejez: A partir de los 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres. Se financia con tus ahorros acumulados, a través de las cotizaciones realizadas durante tu vida laboral, en la Cuenta de Ahorro Individual administrada por tu AFP.

  • Pensión de Vejez Anticipada: Siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la ley, podrás jubilar antes de la edad mínima de 60 años para las mujeres y 65 para los hombres:

    • Financiar una pensión igual o superior al 70% del promedio del ingreso imponible de los últimos 10 años del afiliado/a.

    • Que la pensión sea igual o superior al 80% de la Pensión Máxima con Aporte Solidario (PMAS), vigente a la fecha que realiza este trámite.

  • Pensión de Invalidez: para quienes han sido declarados inválidos/as, total o parcialmente, por una Comisión Médica de la Superintendencia de Pensiones. No deben estar pensionados por vejez.

  • Pensión de Sobrevivencia: para los sobrevivientes del afiliado, una vez que fallece:

    • Cónyuge o conviviente civil.

    • Hijos/as estudiantes de entre 18 y 24 años, e hijos inválidos de cualquier edad.

    • Padres o madres de hijos de filiación no matrimonial.

    • En ausencia de los anteriores, los padres del afiliado fallecido.

Sistema de Salud

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Sistema de Salud en nuestro país.

Es un mecanismo que protege ante las contingencias de salud común, como una enfermedad o embarazo. Su administración puede ser pública, por medio del Fondo Nacional de Salud (Fonasa). En este caso se financia con el pago de la cotización de todos los trabajadores/as, que asciende al 7% del sueldo bruto, y con aportes del Estado. La administración también puede ser privada, a través de las Instituciones de Salud Previsional (Isapres), la que es financiada con la cotización de cada trabajador según el valor del plan contratado.

Al cotizar para salud, puedes acceder a beneficios como atención médica y rehabilitación, libre elección, licencia médica y subsidio por incapacidad laboral, pre y posnatal maternal y parental.

Si eres titular de una Pensión Básica Solidaria (PBS), sea por vejez o invalidez, puedes acceder a salud en la modalidad de Libre Elección. Es decir, te puedes atender en centros de salud y clínicas privadas a través de la compra de bonos de atención médica. De todas formas, al tener PBS podrías estar clasificado en tramo B, lo que significa que recibirías atención gratuita en la red pública de salud.

El beneficio es para los pensionados/as del Pilar Solidario que reciben la Pensión Básica Solidaria de vejez o el Aporte Previsional Solidario de vejez. Esas personas están exentas de la cotización de 7% del ingreso bruto para salud, pero conservan el derecho a Libre Elección y bonificaciones de acuerdo al nivel de atención Fonasa. También se eximen de esta cotización aquellos que, sin pertenecer al Pilar Solidario, son pensionados de AFP, de compañía de seguros, del Instituto de Previsión Social (IPS), de la ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales o de la ley de Reparación de Exonerados Políticos, que tienen más de 65 años y que son parte del 80% más vulnerable de la población.

En el caso de los afiliados a Isapres, el Instituto de Previsión Social (IPS) transfiere los fondos a las entidades pagadoras de la pensión. las que harán las respectivas cotizaciones de salud. Si tu plan es mayor al 7% de tu pensión, y deseas mantenerlo, debes asumir la diferencia.

Sí, tienes derecho al Auge/Ges estés o no exento de cotizar el 7% del ingreso bruto para salud. La única diferencia entre quienes se eximen de esa cotización y los que no, está en que el Estado asume el costo de aquellos que no cotizan. Las prestaciones son las mismas para todos. Las obligaciones, también, por lo que el copago sí lo debes costear.

El Fondo Nacional de Salud (Fonasa) cuenta con préstamos médicos que permiten financiar una parte o la totalidad del valor del copago, tanto de los Programas de Pago Asociado a Diagnóstico (PAD) como de adquisición de prótesis, hospitalización o urgencias, a condición de la existencia de un certificado que acredite la condición de riesgo vital, tratamientos psiquiátricos y radio y quimioterapia. Este crédito se cancela en cuotas mensuales, iguales y sucesivas. Se reajusta de acuerdo al IPC mensual.

Sí, puedes. Tu Pensión Asistencial (Pasis) se convirtió en una Pensión Básica Solidaria, por lo que el beneficio implementado por el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) de ampliar el acceso a la Libre Eelección a todos quienes reciben una Pensión Básica Solidaria, también es aplicable para ti.

Pueden ser carga los ascendientes mayores de 65 años, como padres, abuelos o bisabuelos que no tengan renta y vivan a expensas del asegurado. Asimismo, la madre viuda puede ser carga de un hijo sin requisito de edad, siempre que no reciba ingreso alguno y viva a expensas de ese hijo/a.

Si eres extranjero/a y cuentas con Cédula Nacional de Identidad, gozas de los mismos derechos que cualquier chileno y, por tanto, puedes acceder a salud, ya sea en el sistema público, Fonasa, o en el privado, Isapres.

Ahora bien, si eres extranjero y no tienes Cédula Nacional de Identidad eres considerado como un particular sin previsión, a excepción de dos casos: Uno es que seas mujer embarazada, situación en la que recibes una visa temporaria que permite obtener atención gratuita en la red pública, y el otro es que seas menor de 18 años y estudies en un establecimiento reconocido por el Estado.

Seguridad y salud en el Trabajo

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se tratar la Seguridad y salud en el Trabajo en nuestro país.

Lo primero es saber que, cuando hablamos de seguridad y salud en el trabajo, nos referimos a los derechos y deberes que posee todo trabajador/a para desarrollar su labor de forma segura, eliminando o disminuyendo los riesgos que estén presentes en la actividad laboral. Así, para proteger a los trabajadores ante esos riesgos, en 1968 se creó el Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

El seguro, que es administrado por el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), de carácter público, y las Mutualidades de Empleadores, que son privadas, protege a los trabajadores/as frente a accidentes y enfermedades que les ocurran a causa o con ocasión del trabajo, o en camino al mismo. Es de carácter obligatorio e integral, pues contempla prestaciones preventivas, médicas y económicas.

Un accidente del trabajo es el que sucede a la persona durante su jornada laboral y le produce un grado de incapacidad o muerte. El accidente de trayecto es el que ocurre en el camino de ida o de regreso entre la casa y el lugar de trabajo. Las enfermedades profesionales, en tanto, son las originadas, de manera directa, por el ejercicio del trabajo que realice una persona y le produzca incapacidad o muerte.

Primero informa a tu empleador para que seas derivado a la red de salud de la mutual, o del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), con la que tu empresa tiene convenio.

En caso de que trabajes de forma independiente, debes dirigirte al organismo con que suscribiste e informar que tuviste un accidente laboral.

Es importante que presentes en la mutual, o en el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), según corresponda, el documento denominado Denuncia Individual de Accidente del Trabajo (DIAT), y así generar el procedimiento para el pago de las prestaciones y beneficios.

Todos los trabajadores/as dependientes, sin importar la temporalidad del contrato, tienen este seguro y lo financia el empleador. La cotización es de 0,93% del sueldo bruto del trabajador; de dicha fracción, un 0,03% se destina al financiamiento de la Ley Sanna. Existe además una cotización diferenciada, que se determina en función de la siniestralidad y el riesgo de la actividad económica de la empresa y que puede llegar a 3,4% del sueldo bruto del trabajador. En el caso de los independientes, la cotización la financian ellos mismos.

El seguro también cubre a estudiantes que ejecuten trabajos que generen ingresos para el plantel educacional y dirigentes sindicales con cometidos gremiales.

  1. Atención médica y rehabilitación ante accidentes laborales y de trayecto.
  2. Cobertura médica ante enfermedades profesionales.
  3. Licencia médica y subsidio por incapacidad laboral.
  4. Pensión por Invalidez: se entrega al trabajador no pensionado, que con ocasión de un accidente no laboral, quedo con a lo menos un 50% de incapacidad para trabajar.
  5. Pensión de Sobrevivencia: se genera con los fondos del afiliado fallecido para él o la cónyuge, conviviente civil, hijos menores de 18 años y estudiantes hasta 24 años, padre o madre de hijos de filiación no matrimonial y los padres del afiliado fallecido.
  6. Prevención ante riesgos laborales.

Si ya estás pensionado y sigues trabajando como dependiente, puedes elegir no cotizar para pensiones. Para cesantía quedas exento de la obligación de cotizar al momento de pensionarte. No obstante, en dicho escenario laboral de todos modos debes cotizar para salud y el Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, por lo que mantienes sus coberturas.

La Ley Sanna estableció un seguro obligatorio para trabajadores, hombres y mujeres, que son padres de niños y niñas afectados por:

  1. Una condición grave de salud, como cáncer, trasplante de órganos o en estado terminal de la vida, entre otros. En este caso, los causantes son los niños/as mayores de un año y menores de 18 años.
  2. Un accidente grave con riesgo de muerte o de secuela funcional grave y permanente. En esta situación, los causantes son niños/as mayores de un año y menores de 15 años.

La Ley Sanna se financia con parte de la cotización (0,03%) del Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, que asciende a 0,93% de la renta bruta del trabajador y que es pagado por el empleador.

En virtud de esta ley, el padre o la madre pueden ausentarse justificadamente del trabajo durante un tiempo determinado, con el objeto de prestar atención, acompañamiento o cuidado personal al niño, recibiendo durante ese período un subsidio que reemplace total o parcialmente su remuneración mensual.

Seguro de Cesantía

Aprovecha para resolver todas tus dudas y conocer de qué se trata el Seguro de Cesantía en nuestro país.

Si eres un trabajador/a dependiente, regido por el Código del Trabajo y con contrato indefinido, quiere decir que has pagado mensualmente una cotización que se ha ido acumulando en una Cuenta Individual de Cesantía (CIC). Esos aportes son de tu cargo. En cambio, si tu contrato es a plazo fijo, tu empleador es quien asume la cotización. Tu Cuenta Individual es gestionada por la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), que invierte esos recursos en diversos instrumentos financieros. Adicionalmente, el Estado y tu empleador realizan aportes al Fondo de Cesantía Solidario (FCS). La AFC invierte esos dineros en diversos instrumentos financieros. Ahora bien, si pierdes tu empleo, sea por despido o renuncia, con cargo a tu cuenta individual y/o al Fondo de Cesantía, recibirás un monto en dinero, en cantidades y por el tiempo que determina la ley, para garantizar la continuidad de ingresos. Esto es lo que se llama el Seguro de Cesantía.

Te afilias automáticamente al Seguro de Cesantía si has firmado contrato de trabajo desde el 2 de octubre de 2002. Si tu contrato es anterior a esa fecha, te puedes afiliar voluntariamente en una sucursal de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC).

Si pierdes tu empleo, por despido o renuncia, debes ir a una oficina de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC) y presentar tu cédula de identidad y un documento que acredite el término de la relación laboral. Podrás cobrar el seguro con cargo a tu Cuenta Individual de Cesantía (CIC), al Fondo de Cesantía Solidario (FCS) o ambos. En cualquiera de las opciones debes cumplir los requisitos establecidos por la ley.

Es un fondo al que aportan el Estado y los empleadores. A través de este instrumento se financian los beneficios monetarios de cesantía de los afiliados/as que, cumpliendo con los requisitos de la ley, han agotado o no disponen de ahorros suficientes en su Cuenta Individual al momento de quedar cesantes.

Mientras haces los cobros del Fondo de Cesantía Solidario tienes derecho a:

  • Mantener tu beneficio de salud a través de Fonasa.

  • Mantener tu beneficio de Asignación Familiar (tramos A y B).

  • Cotizar para pensión el 10% del monto del pago del Seguro de Cesantía, lo que no está afecto a la comisión de AFP.

  • Tomar cursos de capacitación gratuitos.

  • Contar con apoyo para encontrar empleo a través de la inscripción en la Bolsa Nacional de Empleo.

Por último, no olvides informar a Fonasa que te encuentras cesante, pues así operará el mecanismo para mantener el acceso a salud, mientras recibas el subsidio. Lo mismo debes hacer si estás afiliado a una Isapre, además de evaluar el camino a seguir.

Si ya estás pensionado/a y sigues trabajando como dependiente, puedes elegir no cotizar para pensiones. En cambio, en dicho escenario laboral de todos modos debes cotizar para salud y el Seguro contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, por lo que mantienes sus coberturas. En el caso de cesantía, en tanto, quedas exento de la obligación de cotizar al momento de pensionarte.

Al realizar el trámite de pensión, puedes traspasar los fondos acumulados en tu Cuenta Individual de Cesantía (CIC) a tu Cuenta de Ahorro Individual de la AFP, de manera de incrementar el saldo y, con ello, tu pensión. Una vez pensionado, también puedes disponer en un solo giro de los fondos acumulados en tu Cuenta Individual de Cesantía (CIC), con excepción de las personas pensionadas por invalidez parcial.

Los recursos acumulados en tu Cuenta Individual de Cesantía (CIC) son heredables. Por esto, si falleces ese dinero se entrega a tus beneficiarios/as o herederos/as, quienes podrán retirar en un solo giro todo el dinero acumulado en tu cuenta.